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Historias: por qué se recuerdan

Lección 12 de 16 del curso «Habla con confianza». Gratis, con animaciones y un test.

63 % contra 5 %

El profesor de Stanford Chip Heath lleva años haciendo un ejercicio en su clase: los alumnos dan charlas de un minuto y, minutos después, les piden recordar lo que oyeron. Un 63 % recordó una historia; solo un 5 % recordó alguna cifra concreta. Y eso que de media cada charla tenía más de dos cifras y menos de una historia. Los datos importan, pero se sostienen sobre historias.

Las historias sincronizan cerebros

En 2010, neurocientíficos de Princeton dirigidos por Uri Hasson registraron la actividad cerebral de una narradora y de quienes escuchaban su historia. La actividad de los oyentes repetía la de ella con un leve retraso. Y cuanto mayor la coincidencia, mejor entendían después la historia. Cuando cuentas algo, quien escucha lo vive literalmente contigo.

El esqueleto de la historia

El profesor de improvisación Kenn Adams creó el “esqueleto de la historia”, que se hizo famoso entre los guionistas de Pixar. Cada día. Pero un día. Por eso. Y entonces. Hasta que al fin. Desde entonces. Seis frases y ya tienes inicio, giro, desarrollo y conclusión. En el entrenador los pasos están en pantalla: míralos y lleva a quien escucha hacia delante en vez de enumerar hechos.

Los detalles dan vida a la historia

“Estaba muy nerviosa” se entiende, pero no se siente. “Me sudaban tanto las manos que se me resbalaba el móvil” se ve. Un detalle preciso (un lugar, un sonido, una frase, una hora) vale más que cinco adjetivos. Mira no dice “discutimos por dinero”. Dice: “A las 23:40 llegó un mensaje: ‘Me debes 14,70’”. La sala se ríe, porque todos han recibido ese mensaje.

Sin deseo no hay historia

“Fui a la tienda y compré pan” no es una historia, es un informe. La historia empieza cuando alguien quiere algo y algo se lo impide. Quien escucha empieza a apoyar al protagonista y a esperar el final. Antes de contar, respóndete tres preguntas: quién es el protagonista, qué quiere y qué se interpone. En tus historias, el protagonista eres tú, y está bien.

Ponte a prueba

  1. ¿Qué mostró el ejercicio de Chip Heath con alumnos?
    Respuesta correcta: Las historias se recuerdan mucho más que las cifras. El 63 % recordó una historia; solo el 5 %, alguna cifra.
  2. Mira cuenta: “Fui a la tienda y compré pan”. ¿Qué falta para que sea una historia?
    Respuesta correcta: El deseo del protagonista y lo que se lo impide. Sin meta y obstáculo, no hay nada que apoyar: es un informe, no una historia.
  3. ¿Qué descubrieron los neurocientíficos de Princeton en 2010?
    Respuesta correcta: El cerebro del oyente repite la actividad del narrador. La actividad de los oyentes seguía a la narradora, y a mayor coincidencia, mejor comprensión.

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