El efecto multitud
Lección 18 de 31 del curso «Hackea tu cerebro». Gratis, con animaciones y un test.
Por qué nadie se acerca entre la multitud
Alguien se encuentra mal en una calle llena de gente. Pasan decenas de personas, algunas miran, pero nadie se para. Parece que todos son indiferentes. En realidad actúa la situación, no el carácter. Los psicólogos lo llaman efecto espectador. En una multitud se activan dos pensamientos del piloto automático: “Alguien ayudará” y “Si todos están tranquilos, seguro que no es nada”. Los dos suenan razonables y los dos pueden dejar a alguien sin ayuda. En esta lección: qué mostraron los experimentos, qué historia famosa resultó ser un mito, qué se ve en grabaciones reales y cómo lograr que te ayuden a ti.
El experimento de la “crisis”
En los años 60, unos psicólogos hicieron este experimento. Un estudiante estaba solo en una cabina y participaba en una charla por auriculares. Uno de los participantes contaba que sufría crisis. Pronto empezaba a ahogarse, a pedir ayuda, y la conexión se cortaba. Era una grabación, pero el estudiante no lo sabía. La clave: unos creían que solo estaban conectados con esa persona; otros, que había una o cuatro personas más. A solas, el 85% fue a buscar al investigador. Con una persona más, el 62%. Con cuatro, solo el 31%. Ni el sexo ni la personalidad predecían quién ayudaba. Solo una cosa: cuánta gente más creía el estudiante que lo oía.
El humo que nadie avisó
Los mismos investigadores fueron más allá. Unos estudiantes rellenaban un cuestionario cuando empezaba a entrar humo por una rejilla. Quienes estaban solos se levantaban rápido y avisaban en el 75% de los casos. Quienes estaban con dos actores que tenían orden de no reaccionar avisaron solo en el 10%. Nueve de cada diez siguieron escribiendo, apartando el humo y tosiendo. Después explicaban: “Sería vapor” o “una fuga del aire acondicionado”. Ese es el segundo mecanismo de la multitud. Cuando no está claro qué pasa, miramos a los demás. Todos tranquilos, así que no es nada. Pero los demás también te miran a ti y ven tu calma.
Dos mecanismos en una imagen
Juntemos los dos mecanismos. El primero es la responsabilidad diluida. Cuando estás solo, todo depende de ti y el cerebro no encuentra excusa. Cuando hay gente, se reparte: “Seguro que alguien ya está llamando”. El segundo es la incertidumbre. Casi todo lo que pasa en la calle es ambiguo: ¿esa persona está tumbada porque se encuentra mal o porque está cansada? Miramos las caras de alrededor, y todos intentan parecer tranquilos para no quedar mal. Cada uno lee la calma de los demás como señal de que todo va bien. Importante: no va de gente mala. Los participantes no eran indiferentes. Muchos estaban nerviosos; la situación simplemente los empujaba a esperar.
El mito de los 38 testigos
Estos experimentos empezaron tras una historia famosa. En 1964, en Nueva York, atacaron de noche a una joven. Un gran periódico escribió que 38 vecinos vieron el ataque y nadie hizo nada. La historia llegó a todos los manuales. Más tarde, periodistas e historiadores revisaron los hechos. Casi nadie vio el ataque entero, muchos solo oyeron gritos sin entender qué pasaba, y alguien sí llamó a la policía. En 2016, el mismo periódico admitió que había exagerado mucho el número de testigos y lo que vieron. Conclusión: el efecto multitud está respaldado por experimentos, pero las historias bonitas sobre él hay que comprobarlas. Incluso en los manuales.
Buenas noticias de las cámaras
Los experimentos de laboratorio son una cosa y la calle, otra. En 2019, unos psicólogos analizaron grabaciones de cámaras: unos doscientos conflictos reales en Reino Unido, Países Bajos y Sudáfrica. En el 91% de los casos al menos un transeúnte intervino: separó, calmó, apartó a alguien. Y cuanta más gente había, más probable era que alguien ayudara. ¿Cómo encaja con los experimentos? Cada persona de la multitud, por separado, sí tiende a esperar. Pero con mucha gente casi siempre hay alguien que da el primer paso. Así que no pienses que la gente es mala. Ayudar es lo normal. A veces solo hace falta encenderlo, y puedes ser tú.
Truco: señala a una persona
Si necesitas ayuda tú o alguien a tu lado, no grites “¡Que alguien me ayude!”. Eso vuelve a repartir la responsabilidad entre todos. Mejor elige a una persona, mírala a los ojos, señálala y sé concreto: “Tú, la de la chaqueta amarilla, ¡llama a una ambulancia!”. Esa frase resuelve los dos problemas de la multitud a la vez. Se acaba la incertidumbre: está claro que es grave. La responsabilidad ya no se diluye: queda claro quién ayuda y qué hacer. Funciona también en lo pequeño. “¿Quién hace las diapositivas?” en un chat suele quedar sin respuesta, y “Lyosha, ¿haces las diapositivas para el viernes?” suele recibir un “Sí”. Cuanto más concreta la petición y la persona, más probabilidades.
Danya y el chat de 30 personas
Una noche, en el chat de clase, Masha escribe: “Me encuentro fatal”. Bajo el mensaje aparecen caritas tristes y corazones, pero nadie contesta. Todos dan por hecho que alguien ya le ha escrito en privado. Es el mismo efecto multitud, solo que en línea: cuanto más grande el chat, más fácil decidir que ayudará otro. Danya se pilla pensando “seguro que alguien ya le preguntó” y recuerda esta lección. Le escribe a Masha en privado y luego la llama. Resulta que tiene fiebre alta y está sola en casa. Danya la ayuda a conseguir un médico. Pruébalo: la próxima vez que pienses “seguro que alguien ya lo hizo”, compruébalo. Muchas veces ese “alguien” eres tú.
Ponte a prueba
- En el estudio de la “crisis”, a solas ayudó el 85% y con cuatro oyentes más, el 31%. ¿La razón principal?
Respuesta correcta: La responsabilidad se diluyó: cada uno esperaba a otro. Sí. Cuantos más testigos cree uno que hay, menos responsabilidad personal siente. - Entra humo en la sala y hay dos personas tranquilas al lado. Solo avisó el 10%. ¿Por qué?
Respuesta correcta: Al ver a los demás tranquilos, decidieron que no era nada. Sí. Ante algo confuso miramos a los demás y leemos su calma como “todo va bien”. - Te encuentras mal en un parque lleno de gente. ¿Qué funciona mejor?
Respuesta correcta: Dirigirte a una persona: “Tú, la de amarillo, ¡llama a una ambulancia!”. Sí. Una persona y una petición concretas eliminan la incertidumbre y la responsabilidad diluida. - ¿Qué mostraron las grabaciones de cámaras de conflictos reales?
Respuesta correcta: En unos 9 de cada 10 casos alguien intervino. Sí. El 91% de los conflictos, y cuanta más gente, más probable que alguien ayude. Ayudar es lo normal.