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Muletillas y vocabulario vivo

Lección 8 de 16 del curso «Habla con confianza». Gratis, con animaciones y un test.

De dónde salen los “eh”

El “eh” aparece cuando la idea aún no está lista y el silencio parece peligroso. En 2002 los psicolingüistas Herbert Clark y Jean Fox Tree mostraron que “uh” y “um” en inglés no son basura: avisan de que viene una demora, y quien escucha lo capta. Un par por charla es normal. El problema empieza cuando son decenas: la sala oye inseguridad y pierde el hilo.

Hay muletillas de varios tipos

Los sonidos “eh” y “mmm” son los más fáciles de notar. Las palabras son más astutas: “o sea”, “tipo”, “pues”, “este”. Más aún frases como “la verdad es que” o “en plan”: suenan a contenido, pero no añaden nada. Y “la verdad es que” sugiere que antes no decías la verdad. Cada uno tiene su set y casi no lo oye. Por eso hace falta grabarse.

Cambia la muletilla por una pausa

Prohibirse el “eh” casi no funciona: el cerebro necesita espacio para pensar. Dale ese espacio, pero en silencio. ¿Terminaste la idea? Punto, respiración, pausa. ¿Necesitas un segundo para pensar? También pausa. En la grabación, una pausa suena a seguridad y un “eh” en el mismo sitio suena a despiste. Las frases cortas también ayudan: cuanto más larga la frase, más sitios donde atascarse.

Cuenta para darte cuenta

En los clubes de oratoria Toastmasters, cada reunión tiene un rol aparte: alguien cuenta los “eh” y “mmm” de cada orador y al final dice las cifras. La idea es simple: no puedes cambiar un hábito que no notas. El entrenador de esta lección hace lo mismo: hablas un minuto, escuchas y pulsas +1 por cada muletilla. Luego el mismo tema, con pausas en su lugar.

Vocabulario: de “la conozco” a “la uso”

Las muletillas suelen tapar el hueco donde no apareció la palabra justa. Entiendes muchas más palabras de las que usas al hablar. La tarea es pasarlas de la primera lista a la segunda. Apunta la palabra nueva con la frase donde la viste y dila en voz alta en una conversación ese mismo día. En vez de “muy”, busca la palabra exacta. Y lee en voz alta: las palabras se quedan no solo en la cabeza, también en la boca.

Ponte a prueba

  1. ¿Qué es mejor que un “eh” cuando necesitas un segundo para pensar?
    Respuesta correcta: Callar y respirar. La pausa da tiempo al cerebro y en la grabación suena a calma, no a despiste.
  2. ¿Para qué contar las muletillas en tu propia grabación?
    Respuesta correcta: Casi no oyes tus muletillas hasta que las cuentas. No cambias un hábito que no notas. Por eso en Toastmasters alguien se encarga de contar los “eh”.
  3. ¿Cuál es la forma más rápida de pasar una palabra nueva a tu vocabulario activo?
    Respuesta correcta: Apuntarla con un ejemplo y decirla en voz alta en una conversación ese día. Una palabra se vuelve tuya cuando tú la dices en una conversación real, y el ejemplo muestra cómo usarla.

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