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Temas eternos: ser buena compañía

Lección 14 de 16 del curso «Habla con confianza». Gratis, con animaciones y un test.

Hablar de uno mismo sienta bien

En 2012 los neurocientíficos de Harvard Diana Tamir y Jason Mitchell mostraron que, al hablar de uno mismo, se activa más el sistema de recompensa del cerebro, el mismo que responde a la buena comida. En sus experimentos la gente incluso renunciaba a pequeñas sumas de dinero para hablar un poco más de sí misma. De ahí el gran secreto de la buena conversación: dejar hablar al otro.

La pregunta de seguimiento

En un estudio de 2017 de Karen Huang y su equipo en Harvard, quienes hacían más preguntas caían mejor. Funcionaban sobre todo las preguntas de seguimiento: se enganchan a lo que la otra persona acaba de decir. Un amigo dice: “Acabo de volver de viaje”. Cambio: “Pues yo la semana que viene…”. Seguimiento: “¿Qué te sorprendió más?”. La segunda muestra que de verdad escuchas.

FORD: temas para cualquier ocasión

Cuando no sepas de qué hablar, recuerda FORD: Family, Occupation, Recreation, Dreams. Familia y gente cercana, trabajo o estudios, ocio y aficiones, sueños y planes. Son temas en los que todo el mundo tiene algo que contar y casi nadie se siente examinado. Empieza por lo ligero, como el ocio, y pasa a los sueños cuando la charla ya esté cálida.

Temas eternos y campos minados

Comida, viajes, “primeras veces”, lo que te hizo cambiar de opinión: temas casi seguros en cualquier país. Política, religión, sueldo y físico son un campo minado con gente que apenas conoces, y los límites cambian mucho según la cultura. No es una prohibición, es un orden: primero confianza, luego temas delicados. Buena compañía no es quien más sabe, sino quien encuentra un tema en el que los dos tienen algo que decir.

Un banco de historias

Los buenos narradores no improvisan: tienen reservas. Prepara cinco historias cortas sobre temas eternos: un primer día en algún sitio, un viaje en el que todo salió mal, el momento en que cambiaste de opinión, tu momento más torpe y cómo lograste algo difícil. Cuenta cada una en voz alta un par de veces con el esqueleto de las lecciones anteriores. Así, ante “háblame de ti” tendrás una historia, no una pausa.

Ponte a prueba

  1. Un amigo dice: “Acabo de aprobar el carné”. ¿Qué respuesta es una pregunta de seguimiento?
    Respuesta correcta: “¿A la primera? ¿Qué fue lo más difícil?”. El seguimiento se engancha a lo que la persona acaba de decir y le deja contar más.
  2. ¿Qué mostraron Tamir y Mitchell en 2012?
    Respuesta correcta: Hablar de uno mismo activa el sistema de recompensa. Hablar de uno mismo es gratificante para el cerebro, así que quien te deja hablar parece interesante.
  3. Conoces a alguien en una conferencia. ¿Con qué tema empezar?
    Respuesta correcta: Qué le trajo a la conferencia y qué le ha gustado. Trabajo, aficiones e impresiones son temas ligeros donde todos tienen algo que decir. Los delicados, después y no con todos.

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